FINAL DE MISS UNIVERSO 2007
JAPON (RIYO MORI)

MEXICO DF, 29 May.
Riyo Mori se convirtió el lunes en la segunda japonesa en conseguir el título de Miss Universo, en una edición del famoso certamen que no estuvo exenta de polémicas.
La concursante de Japón recibió una corona de diamantes y perlas por valor de 250.000 dólares (unos 185.870 euros) de manos de la puertorriqueña Zuleyka Rivera, Miss Universo 2006, al final de la ceremonia celebrada en la Ciudad de México.
"Mi mente estaba en blanco", dijo la flamante Miss Universo sobre el momento en que supo que era la ganadora. "Tengo sólo 20 años, estoy muy emocionada sobre lo que puedo hacer para beneficiar a la sociedad", explicó en una rueda de prensa.
Mori, dedicada desde niña a la danza, siguió los pasos de su compatriota Akiko Kojima, quien consiguió el primer cetro de Miss Universo para Japón en 1959.
Ganadora de la 56º corona de Miss Universo, Mori fue la elegida entre un grupo de cinco finalistas, en el que también estaban la venezolana Ly Jonaitis, la brasileña Natalia Guimaraes, y las representantes de Corea del Sur y Estados Unidos.
Las representantes de México, Nicaragua, Angola, India y Tanzania quedaron fuera de la contienda en el último corte. Tras la eliminación de la mexicana, algunos asistentes al evento abuchearon a la concursante estadounidense.
Para el anecdotario quedó el tropiezo sufrido durante el desfile de traje de noche por la estadounidense Rachel Smith, quien con una gran sonrisa se reincorporó y continuó su marcha.
En la edición 2007 del Miss Universo se vio también a la primera aspirante rastafari a la corona, la jamaicana Zahra Redwood, de 25 años.
BELLEZA Y POLÉMICA
Además de esos episodios, esta edición del certamen estuvo marcada por la polémica, que empezó con la súbita retirada de la participante sueca después de que en su país se hicieran fuertes críticas al concurso por considerarlo degradante para la mujer.
A esto le siguió la polémica por el criticado traje regional de la competidora mexicana. El traje de Ojeda mostraba un estampado con personas ahorcadas y fusiladas durante la guerra cristera de finales de la década de 1920, y tuvo que ser reemplazado en el último momento por las fuertes críticas.
Unos 600 millones de telespectadores habrían seguido el evento a través de las transmisiones en directo de las cadenas NBC y Telemundo, según estimaciones de los organizadores.
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